El Ruiseñor y el Gavilán

Subido en un alto roble, un ruiseñor cantaba como de costumbre. Lo vio un gavilán hambriento, y lanzándose inmediatamente sobre él, lo apresó en sus garras.
Seguro de su próxima muerte, el ruiseñor le rogó que le soltara, diciéndole que con sólo él no bastaría para llenar su vientre, y que si en verdad tenía hambre, debería de apresar a otros más grandes. El gavilán le repuso:
-- Necio sería si te oyera y dejara escapar la presa que tengo, por ir a buscar a la que ni siquiera he visto.
Moraleja
No dejemos los bienes que ya tenemos, por ilusiones que ni siquiera divisamos.
El Perro y el Reflejo en el Río

Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.
Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.
Moraleja
Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo.
El Perro y la Liebre
El Perro, el Gallo y la Zorra

Cierta vez un perro y un gallo se unieron en sociedad para recorrer el mundo. LLegada una noche, el gallo subió a un árbol y el perro se arrecostó al pie del tronco.
Y como era su costumbre, cantó el gallo antes del amanecer. Oyó su canto una zorra y corrió hacia el sitio, parándose al pie del árbol. Le rogó que descendiera, pues deseaba besar a un animal que tenía tan exquisita voz. Le replicó entonces el gallo que por favor, primero despertara al portero que estaba durmiendo al pie del árbol. Y entonces el perro, cuando la zorra buscaba como establecer conversación con el portero, le saltó encima descuartizándola.
Moraleja
Es inteligente actitud, cuando encontramos un enemigo poderoso, encaminarlo a que busque a otros más fuertes que nosotros.
El Lobo y el Pastor

Acompañaba un lobo a un rebaño de ovejas pero sin hacerles daño. Al principio el pastor lo observaba y tenía cuidado de él como un enemigo. Pero como el lobo le seguía y en ningún momento intentó robo alguno, llegó a pensar el pastor que más bien tenía un guardián de aliado.
Cierto día, teniendo el pastor necesidad de ir al pueblo, dejó sus ovejas confiadamente junto al lobo y se marchó.
El lobo, al ver llegado el momento oportuno, se lanzó sobre el rebaño y devoró casi todo.
Cuando regresó el pastor y vio todo lo sucedido exclamó:
-- Bien merecido lo tengo; porque ¿De dónde saqué confiar las ovejas a un lobo?
Moraleja
Nunca dejes tus valores al alcance de los codiciosos, no importa su inocente apariencia.
El Lobo y el Perro

Se encontró un lobo con un corpulento perro sujeto por un collar, y le preguntó:
-- ¿ Quién te ha encadenado y quién te ha alimentado de esa forma ?
-- Mi amo, el cazador -- respondió el perro.
-- ¡ Que los dioses nos libren a los lobos de semejante destino ! Prefiero morir de hambre a tener que cargar tan pesado collar.
Moraleja
Vale más el duro trabajo en libertad, que el placer en esclavitud.
El Lobo y el León

Cierta vez un lobo, después de capturar a un carnero en un rebaño, lo arrastraba a su guarida.
Pero un león que lo observaba, salió a su paso y se lo arrebató.
Molesto el lobo, y guardando prudente distancia le reclamó:
-- ¡ Injustamente me arrebatas lo que es mío !
El león, riéndose, le dijo
-- Ajá; me vas a decir seguro que tú lo recibiste buenamente de un amigo.
Moraleja
Lo que ha sido mal habido, de alguna forma llegará a ser perdido.
El Lobo y el Asno

Un lobo fue elegido rey entre sus congéneres y decretó una ley ordenando que lo que cada uno capturase en la caza, lo pusiera en común y lo repartiese por partes iguales entre todos; de esta manera ya no tendrían los lobos que devorarse unos a otros en épocas de hambre.
Pero en eso lo escuchó un asno que estaba por ahí cerca, y moviendo sus orejas le dijo:
-- Magnífica idea ha brotado de tu corazón, pero ¿ Por qué has escondido todo tu botín en tu cueva ? Llévalo a tu comunidad y repártelo también, como lo has decretado.
El lobo, descubierto y confundido, derogó su ley.
Moraleja
Si alguna vez llegas a tener poder de legislar, sé el primero en cumplir tus propias leyes.
El Lobo y el Caballo

Pasaba un lobo por un sembrado de cebada, pero como no era comida de su gusto, la dejó y siguió su camino. Encontró al rato a un caballo y le llevó al campo, comentándole la gran cantidad de cebada que había hallado, pero que en vez de comérsela él, mejor se la había dejado porque le agradaba más oír el ruido de sus dientes al masticarla. Pero el caballo le repuso:
-- ¡ Amigo, si los lobos comieran cebada, no hubieras preferido complacer a tus oídos sino a tu estómago !
Moraleja
A todo malvado, aunque parezca actuar como bueno, no debe de creérsele.
El Lobo y la Grulla

A un lobo que comía un hueso, se le atragantó el hueso en la garganta, y corría por todas partes en busca de auxilio.
Encontró en su correr a una grulla y le pidió que le salvara de aquella situación, y que enseguida le pagaría por ello. Aceptó la grulla e introdujo su cabeza en la boca del lobo, sacando de la garganta el hueso atravesado. Pidió entonces la cancelación de la paga convenida.
-- Oye amiga -- dijo el lobo -- ¿ No crees que es suficiente paga con haber sacado tu cabeza sana y salva de mi boca ?
Moraleja
Nunca hagas favores a malvados, traficantes o corruptos, pues mucha paga tendrías si te dejan sano y salvo.
El Lobo y la Cabra

Encontró un lobo a una cabra que pastaba a la orilla de un precipicio. Como no podía llegar a donde estaba ella le dijo:
-- Oye amiga, mejor baja pues ahí te puedes caer. Además, mira este prado donde estoy yo, está bien verde y crecido.
Pero la cabra le dijo:
-- Bien sé que no me invitas a comer a mí, sino a tí mismo, siendo yo tu plato.
Moraleja
Conoce siempre a los malvados, para que no te atrapen con sus engaños.
El León y el Toro

Pensando el león como capturar un toro muy corpulento, decidió utilizar la astucia. Le dijo al toro que había sacrificado un carnero y que lo invitaba a compartirlo. Su plan era atacarlo cuando se hubiera echado junto a la mesa.
LLegó al sitio el toro, pero viendo sólo grandes fuentes y asadores, y ni asomo de carnero, se largó sin decir una palabra.
Le reclamó el león que por qué se marchaba así, pues nada le había hecho.
-- Sí que hay motivo -- respondió el toro --, pues todos los preparativos que has hecho no son para el cuerpo de un carnero, sino para el de un toro.
Moraleja
Observa y analiza siempre con cuidado tu alrededor, y así estarás mejor protegido de los peligros.



